HOLYGRAM + THE TELESCOPES

HOLYGRAM + THE TELESCOPES , ORGANIZADO POR INDYPENDIENTES.

SALA MOBY DICK MADRID.

2017/11/02

Pics; Jesús Amodia ( jesus@vi-twins.com)

Texto; Áurea Cuní ( aurea@vi-twins.com)

THE TELESCOPES + HOLYGRAM

 

El jueves 2 de noviembre, en la sala Moby Dick, estuve viendo al jovencísimo grupo alemán Holygram.

Empezaron con una cantidad exagerada de humo que unido a las luces azules, creaba una atmósfera fría y a la vez muy íntima. Algún tema lo tocaron en casi completa oscuridad y en alguna canción cambiaron mucho de ritmo (más lento o más rápido según el momento). Su imagen era muy cuidada, todos vestidos de negro.

El bajo era impresionante. Vaya sonidazo. Golpes rudos de pulsaciones con púa que llenaban toda la sala. Llevaba un bajo de cinco cuerdas pero sin la gorda, con lo que jugaba sobre todo con agudos y tenía múltiples efectos pero sobre todo utilizaba el eco. En un tema, no sé si por un fallo o intencionadamente, parece que se le metía la radio.

El cantante daba saltitos o se agachaba y se quedaba cantando de cuclillas, tocaba también un teclado o disparaba un secuenciador y lo dejaba sonando todo el tema. También usaba un sampler y una pandereta.

El guitarrista jugaba mucho con los efectos: eco y reverb especialmente y acoplaba la guitarra.

El batería cumplía su papel.

Me gusta mucho este tipo de música, tan oscura, tan evocadora, tan ambiental. De siempre es la que me llega más hondo y Holygram la hacen realmente bien.

Galería completa

https://www.flickr.com/photos/vi-twins/albums/72157662353446198/with/38167466686/

Fue curiosa y a la vez muy interesante y entretenida la transición entre el concierto de Holygram y el de The Telescopes, ya que ninguno de los dos grupos llevaba pipa y se tiraron primero los alemanes mucho rato recogiéndo todo su equipo (incluso amplificadores y batería) y luego otro buen rato los ingleses montando el suyo.

Me sorprendió las pintas de los ingleses The Telescopes, todos con el pelo largo tapándoles la cara. Entre el pelo, que tocaban de espaldas, que había poca luz y era roja, y que se pasaron la mitad del concierto agachados acoplando sus instrumentos contra los amplis, fue casi imposible verles la cara.

El cantante, Stephen Lawrie, salía de vez en cuando todo encorvado a vociferar unos sonidos guturales con su voz de ultratumba y pasaba el resto del tiempo agachado en una esquina del escenario bebiendo una copa.

El batería fue el que más me gustó. Con su alucinante apariencia de homeless y sus mazas hechas en casa no sé con qué elementos de lo más contundentes y pegados con cinta americana, lograba unos golpes atronadores en la caja y los timbales. Realmente era el que marcaba los tiempos de los temas ya que no parecía que ninguno del resto supiese cuando terminaban hasta que el batería les avisaba del final.

La guitarrista se pasó casi todo el concierto de cuclillas golpeando y restregando las cuerdas de su guitarra con un latiguillo como de fontanero y haciendo unos ruidos infernales con sus mil efectos que hacía girar en sus enormes pedales ochenteros. Incluso rompió una cuerda y no pareció importarle lo más mínimo.

El otro guitarra llevaba lo que parecía ser el instrumento de su hijo, ya que tocaba una guitarra junior y golpeaba el clavijero contra el suelo para lograr unos ruidos brutales.

El bajista, que junto con el batería llevaba el ritmo de los temas, tocó casi todo el concierto de espaldas o estaba agachado acoplando su bajo.

Casi todos los temas eran tranquilos aunque súper largos, monótonos, repetitivos y muy ruidosos, pero en ocasiones se volvían locos y los aceleraban mucho.

Son un grupo muy experimental e interesante para ver en directo