John Nemeth &The Blue Dreamers

Texto: Áurea Cuní (aurea@vi-twins.com)

Fotos: Alberto del Viso (alberto@vi-twins.com)

           Jesús Amodia (Jesús@vi-twins.com)

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El pasado miércoles 4 de octubre ,  tuve el placer de ver a John Nemeth, una de las mejores voces de soul y blues blanco que se pueden encontrar, en la sala El Sol, dentro del ciclo de conciertos organizados por Daniel Acirón con motivo del sexto aniversario de su programa de radio “Espíritu de Rock’N’Roll”.

Daniel Acirón by vi-Twins.

El armonicista y cantante de Memphis, galardonado en innumerables ocasiones, presentó en Madrid su nuevo disco Feelin’ Freaky.

Tocaron canciones de soul funk y de blues, con los vientos entrando y saliendo del escenario según el tema.


Me encantó la cálida voz de John y cómo interpretaba los temas. Llevaba un mono de pintor de camuflaje amarillo, con un as de picas en la espalda y puños y parte baja del pantalón pintados de negro y rojo. También llevaba un sombrero pequeño, tipo años 60, que me recordaba los de los grupos de ska de los 80 o de los hipsters de ahora y también gafas de sol. En un momento de especial animación se encendió un cigarrillo, lo que hizo que el personal de la sala le tuviera que advertir que estaba prohibido y lo apagó en un porta-armónicas muy mono que se había hecho del que colgaba también un micrófono vintage psicodélico que tenía para la armónica y que iba conectado a un amplificador dedicado exclusivamente a dicho instrumento. Nada de extrañar dado que la armónica era un instrumento fundamental en el concierto.
The Blue Dreamers, su banda de Memphis, guitarra, bajo y batería, disfrutaban el concierto casi tanto como el público y no paraban de poner caras de asombro con ojos muy abiertos, de emoción y con sonrisas impresionantes, cosa que no ocurría con los vientos, saxo y trompeta, que parecía que estaban alquilados para la ocasión y ni se inmutaban.


El guitarrista, Matthew Wilson, eficaz y bastante comedido, llevaba ciertos botones de los efectos con palomillas rosas, para mayor comodidad al girarlos para variar el sonido. Llevaba un sombrero tipo amish que le daba un punto muy americano, ponía sonrisas alucinantes y se tiró un par de temas tocando con una cuerda rota y cuando decidió cambiarla —no tenían pipa— con toda la calma del mundo se fue a camerinos a por cuerdas nuevas, volvió y estuvo un buen rato cambiándola, mientras John nos amenizaba con un solo impresionante de armónica que evocaba a John Mayall.
El bajista, Blake Rhea, con la gorra para atrás y bajo de cinco cuerdas,

y el batería, Danny Banks, con cazadora de cuero a pesar del calor, también disfrutaban mucho y le hacían guiños a un encantado John.


Fue impresionante el concierto, con un sonido impecable y unos músicos acordes con el fantástico John Nemeth.